Los mallorquines y la cultura en Mallorca

Si nos atenemos a los tópicos habituales, como veraneante en Mallorca siempre le atenderán en alemán en restaurantes y tiendas, no echará de menos ninguna información de casa gracias a los periódicos y la televisión alemanes, disfrutará de la comida alemana y también se moverá en compañía de alemanes. Por ello, no es necesario tener conocimientos de español ni de la cultura local. Pero, ¡lejos de eso! Más allá de los tópicos, hay todo tipo de diferencias entre Alemania y Mallorca. Los que quieran conocer el país y sus gentes sin malentendidos están bien preparados con el conocimiento de las diferencias culturales más importantes.

Los mallorquines

Los mallorquines son un pueblo abierto y sociable. Mientras que a los alemanes se les suele considerar más bien reservados, de los españoles se suele decir que tienen un temperamento fogoso. Pero aunque a los mallorquines les gusta la fiesta, en comparación con los españoles peninsulares son mucho más tranquilos y relajados. Así, el ambiente de la isla se refleja también en la mentalidad de sus habitantes.

Los mallorquines no son complicados. Por lo general, se tutean y no son demasiado exigentes con la puntualidad, sobre todo en privado. Los retrasos de hasta 30 minutos son completamente normales. Sin embargo, en la vida profesional esto ya no es así. Si, a pesar de todo, tiene que depender de un artesano o esperar un taxi, no insista en la puntualidad alemana, sino practique la típica compostura mallorquina.

 

Los mallorquines son mucho más espontáneos que nosotros, los alemanes: la planificación a largo plazo es poco frecuente. Esto también se aplica a las invitaciones, por ejemplo a una cena o a la reserva anticipada en eventos como conciertos, que no suelen ser habituales. El domingo es día de excursión para los isleños, que visitan a sus amigos y comen juntos, a menudo en bulliciosas barbacoas o picnics.

Los mallorquines son un pueblo orgulloso. Esto se expresa de muchas maneras. Bajo el régimen fascista de Franco, la independencia de las Islas Baleares fue reprimida durante mucho tiempo. Lo más importante para los mallorquines hoy en día es su independencia, que también se expresa en su propia lengua: el mallorquí, un dialecto de la lengua catalana, difiere mucho del castellano, que es la lengua oficial española actual. Incluso con un buen conocimiento del español, uno tendrá dificultades para entender a los habitantes de habla mallorquina. Por ello, es aconsejable aprender algunas palabras en mallorquín cuando se visite la isla. Sin duda, este esfuerzo complacerá a los habitantes de la zona.

Siesta y comida

La primera y más importante de todas las peculiaridades es la siesta. Esta costumbre típica del sur de Europa caracteriza la vida cotidiana en Mallorca. Entre las 13.30 y las 16.30 horas las tiendas permanecen consecuentemente cerradas, sólo en algunas cadenas internacionales se puede comprar. Durante esta prolongada pausa para comer, los mallorquines almuerzan con sus familias y, a veces, también hacen la siesta del mediodía. Pero por la noche, son mucho más activos. Los horarios de las comidas se desplazan muy hacia atrás: mientras que el almuerzo se suele tomar entre las 14 y las 16 horas, la cena tiene lugar a última hora de la tarde, a partir de las 21 horas. Los que quieran hacer compras en Mallorca, mejor que se preparen para la siesta. En la mayoría de las tiendas se puede comprar más tiempo por la tarde para esto.

A la hora de cenar en Mallorca, cabe destacar que no es habitual sentarse simplemente en una mesa. En su lugar, esperas a que te asignen una mesa. También está mal visto sentarse con desconocidos, aunque haya sillas disponibles. Por cierto, aunque el IVA esté incluido y aparezca en el precio en las tiendas, no es así en los restaurantes.

 

Quien conozca algunas pequeñas diferencias y las tenga en cuenta, conocerá y entenderá aún mejor Mallorca. Especialmente durante las estancias más largas aprenderás lo máximo sobre la isla y sus habitantes.

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